2026 ha movido las dos piezas de la decisión: el Impuesto sobre Sociedades baja para las empresas pequeñas y la base mínima de cotización del autónomo societario ha subido un 42 %. Esta guía explica cuándo sigue compensando pasar de autónomo a SL y cuándo no.
- Como autónomo, tu beneficio tributa en el IRPF, con tipos marginales que llegan al 45 % a partir de 60.000 €.
- Una microempresa paga en 2026 un 19 % de Sociedades por los primeros 50.000 € de beneficio, y en 2027 bajará al 17 %.
- Pero el dinero que sacas de la sociedad vuelve a tributar en tu IRPF, y la SL tiene costes fijos que el autónomo no paga.
- La SL compensa sobre todo cuando ganas bastante y puedes dejar parte del beneficio dentro de la empresa.
«¿Cuándo me hago SL?» es una de las preguntas que más se repiten entre quienes llevan unos años como autónomos y ven crecer la factura del IRPF. La respuesta habitual, «a partir de 40.000 o 60.000 euros de beneficio», es un atajo que puede salir caro, porque deja fuera lo que de verdad decide el resultado: cuánto dinero necesitas sacar cada año para vivir.
Además, este año han cambiado las reglas en los dos sentidos. Vamos por partes.
Lo que ha cambiado en 2026
La Ley 7/2024 rebaja año a año el Impuesto sobre Sociedades de las empresas pequeñas. Las microempresas (facturación inferior a un millón) pagan en 2026 un 19 % por los primeros 50.000 € de base y un 21 % por el resto; en 2027, un 17 % y un 20 %. Las empresas de reducida dimensión pasan al 23 % en 2026 y al 22 % en 2027.
La orden de cotización de 2026 elevó la base mínima del autónomo societario de 1.000 € a 1.424,40 € al mes, un 42 % más. Quien administra su propia SL paga una cuota mínima de unos 449 € al mes aunque la sociedad no tenga beneficios, frente a la cotización por ingresos reales del autónomo persona física.
Esa base mínima se aplica en la regularización anual a quien haya sido autónomo societario al menos 90 días del año. Las bases para 2027 se fijarán en la próxima orden de cotización, así que conviene revisarlas antes de decidir.
Cómo tributa cada opción
Como autónomo persona física, todo el beneficio de tu actividad se suma a tu renta y tributa en el IRPF, ganes lo que ganes y lo gastes o no. La escala de referencia, sumando la parte estatal y la autonómica, va del 19 % al 47 %, con variaciones según la comunidad. El tramo entre 35.200 € y 60.000 € tributa en torno al 37 %, y a partir de 60.000 € el marginal sube al 45 %.
Con una sociedad limitada, el beneficio tributa primero en el Impuesto sobre Sociedades. Lo que dejas dentro de la empresa se queda ahí. Lo que sacas para ti tributa una segunda vez, de dos formas posibles:
- Como retribución de administrador o de socio trabajador: es gasto deducible para la sociedad y tributa en tu IRPF como rendimiento, con su escala progresiva.
- Como dividendos: la sociedad ya ha pagado Sociedades por ese beneficio, y tú tributas además en la base del ahorro, entre el 19 % y el 30 %.
La consecuencia es la clave de toda la decisión: si necesitas sacar todo el beneficio cada año, la ventaja de la SL se reduce mucho, porque acabas tributando en el IRPF de todos modos y pagando además los costes de la sociedad. La SL aporta ahorro fiscal real sobre todo en la parte del beneficio que reinviertes o acumulas dentro.
Comparativa rápida
| Aspecto | Autónomo | Sociedad limitada |
|---|---|---|
| Impuesto sobre el beneficio | IRPF progresivo sobre todo el beneficio. | Sociedades, más IRPF sobre lo que sacas. |
| Cotización | Según rendimientos netos reales. | Base mínima de autónomo societario, aunque no haya beneficios. |
| Responsabilidad | Ilimitada, con tu patrimonio personal. | Limitada al patrimonio social, salvo avales personales o mala gestión. |
| Gestión | Libros sencillos y declaraciones trimestrales. | Contabilidad completa, cuentas anuales, Impuesto sobre Sociedades y asesoría casi obligada. |
| Verifactu | Obligatorio desde el 1 de julio de 2027. | Obligatorio desde el 1 de enero de 2027. |
Cuándo suele compensar dar el salto
-
01
Tu beneficio supera con holgura lo que necesitas para vivir. Es la condición principal. Si una parte relevante puede quedarse en la empresa, esa parte tributará al tipo de Sociedades en lugar de a tu marginal del IRPF.
-
02
Vas a invertir en el negocio. Equipos, contrataciones, stock o un local se financian mejor con beneficios que han pagado Sociedades que con dinero que ya ha pasado por tu IRPF.
-
03
Tu actividad tiene riesgo patrimonial. Contratos grandes, empleados, proveedores con crédito o posibles reclamaciones: la responsabilidad limitada protege tu patrimonio personal, aunque los bancos suelan pedir avales al principio.
-
04
Quieres entrar con socios o en grandes cuentas. Repartir la propiedad, incorporar inversores o trabajar con clientes que prefieren proveedores con forma societaria es mucho más sencillo con una SL.
Si tu beneficio es moderado y lo necesitas casi entero para vivir, la SL suele salir más cara: pagas la cuota mínima de societario, la asesoría y la gestión de la sociedad, y el ahorro en Sociedades se pierde al sacar el dinero. Tampoco es buena idea montar una SL solo para facturar a través de ella servicios profesionales personalísimos sin estructura real: Hacienda revisa con especial atención esas operaciones vinculadas entre el socio y su sociedad.
Antes de decidir, haz tus números
La única forma fiable de saberlo es comparar tu caso concreto, con estos datos sobre la mesa:
- Beneficio neto previsto para los próximos dos o tres años, no solo el del año pasado.
- Cuánto necesitas retirar cada año para vivir, y cuánto podría quedarse en la empresa.
- Tu comunidad autónoma, porque el tramo autonómico del IRPF cambia el resultado.
- El coste anual de gestionar la sociedad y la cuota de societario frente a tu cotización actual.
- Si la sociedad sería de nueva creación: en sus primeros ejercicios con beneficios puede tributar al 15 %.
Si el cálculo sale favorable, el momento también importa. Empezar la sociedad a principios de año simplifica la contabilidad y las declaraciones, y en 2027 coincidirá además con la entrada en vigor de Verifactu para sociedades: es buena idea arrancar ya con un programa de facturación adaptado.
Pasar de autónomo a SL no es un ascenso automático, sino una decisión fiscal y patrimonial que depende de cuánto ganas, cuánto necesitas y qué planes tienes para el negocio. Con la rebaja progresiva de Sociedades, la balanza se inclina hacia la SL para quien reinvierte; con la nueva base mínima de societario, se inclina hacia el autónomo para quien factura poco o lo retira todo.
Los tipos y bases proceden de la normativa vigente en 2026: Ley del Impuesto sobre Sociedades (en la redacción dada por la Ley 7/2024), la escala del IRPF y la orden de cotización a la Seguridad Social de 2026. Los tipos del IRPF citados son los de referencia estatal más autonómica; los de tu comunidad pueden variar.
Contenido informativo: no sustituye el asesoramiento fiscal de un profesional sobre tu caso concreto.

